En la comarca valenciana del Alto Turia, a orillas del río Tuéjar, se encuentra Chelva, destacando su conjunto histórico de pasado medieval.
En el Ensanche, al norte de la Plaza Mayor, se desarrolla la población a partir del Siglo XVII, y en esta zona se encuentra la Iglesia Arciprestal de Nª Sra. de los Ángeles.
El templo data de 1626, obra de Juan Bautista Pérez Castiel. La fachada retablo de estilo manierista, es un trabajo monumental de sillería que alterna en sus pisos los cuatro órdenes clásicos (dórico, jónico, corintio y compuesto).
El interior barroco presenta una gran cúpula y el campanario de 60 m. muestra un reloj original, estando considerado como el primero del barroco valenciano.
En su casco histórico encontramos cuatro barrios: El Barrio de las «Ollerías» o Barrio Cristiano, el Barrio del «Arrabal» o Barrio Mudéjar, el Barrio del «Azoque» o Barrio Judío y el Barrio de «Benacacira» o Barrio Árabe Andalusí.
El Barrio Cristiano se encuentra en la parte más baja de la Villa, siguiendo la pendiente de la colina, siendo la estructura de las calles más amplia y menos sinuosa. El nombre de sus calles reflejan los antiguos oficios, como las Ollerías, la Murtera, las Moreras o el Tinte.
El Barrio Judío del Azoque conserva intacta la estructura de la aljama medieval con su aire recoleto y misterioso de sus callejones y sus portales de entrada, que lo convertían en una isla entre los barrios cristianos, árabes y mudéjares.
En este barrio encontramos el Consejo de la Villa, edificio renacentista de finales del Siglo XVI, que albergó el primer Ayuntamiento de Chelva.
A través del Portal del Azoque, junto al Consejo de la Villa se accedía a la judería, para luego adentrarse en el Arrabal o Barrio Mudéjar.
Los musulmanes del Barrio de Benacacira que fueron expulsados por la conquista cristiana y obligados a bautizarse, se asentaron extramuros adentrándose en la huerta de Chelva.
En el Arrabal o Barrio Mudéjar destaca la Ermita de Santa Cruz, levantada sobre la Mezquita de Benaeça del siglo XIV.
En el siglo XI los musulmanes construyeron el núcleo andalusí sobre un peñasco tobáceo que controlaba el territorio con un alcázar y una medina amurallada.
Por la Puerta de San Cristóbal se accedía a la medina compuesta por callejones en fondo de saco, pasadizos, adarves y plazuelas.
En la única plaza del barrio se encuentra la Ermita de la Soledad (siglo XVII) levantada sobre una mezquita musulmana.
Chelva alcanzó gran importancia durante la dominación musulmana. En 1194, fue conquistada por Pedro II de Aragón, que la tuvo en su poder hasta 1214. Recuperada por los árabes, fue tomada de nuevo por las tropas cristianas en 1238, sufriendo la rebelión del caudillo árabe Al-Azraq.
Entre los platos de la gastronomía chelvana destacan las gachas, el pucherico espeso, el gazpacho chelvano y los embutidos de orza.
Los vinos locales del Alto Turia son idóneos para los contundentes platos de Chelva.

























































































































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