Como que me quedó chico, era muy oscuro; me fui más cerquita de mi wé.
Siga leyéndome AQUI
Y si no le gusta así: asá

Como que me quedó chico, era muy oscuro; me fui más cerquita de mi wé.
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Ha sido un mes movido, cansado, pero sobre todo, productivo. Harto encargo de jabones, controles médicos, papelería y ahora haciendo accesorios en PVC, la cosa no para. Trabajo (cuando puedo) en la versión 2.0 de mi sitio (que no me decido a terminar) donde tengo que meter la tienda de papelería y accesorios (que no me decido a poner junta o independiente).
Todavía siento que la cosa está medio en pañales, medio vestida: es un poco más complicado cuando se arma algo sola y aunque alguna vez busqué partner para empezar un negocio de diseños, la verdad, nunca lo/la encontré.
No me quejo (todavía) se trabaja bastante pero se tiene control completo sobre todas las decisiones creativas (yupi!) y no me han faltado las grandes ayudas de la vida que me dan ideas de negocios, me hacen contactos, me ayudan con el diseño, me salvan cuando no encuentro la bendita fórmula en el Excel o simplemente me dicen que algo caerá cuando la cosa parece ir color de hormiga.
Y entre todo eso, vagando una tarde por Flickr, cuando ya, de pura cansada hacía clicks locos sobre cualquier link: lo vi. Precioso, bello, hermoso, ordenado, lleno de todo lo que quiero, taller maravilloso de una mujer en Suecia. Y ahora quiero uno igualito pero mio. No me importa si en el campo en Santiago, ni me importa si tengo que caminar medio kilómetro por barro en el invierno: lo quiero ya, ya, ya!

Quiero uno igual, igual
Y como quiero todo nuevo en mi vida, estoy pensando seriamente cambiar el Theme…
Pa variar ando desaparecida, oculta, perdida y demases.
Han sido un par de meses intensos, trabajaos trabajaos, lindos lindos entre otras cosas. He pasado este tiempo de profe ayudante en la U y freelanceando y haciendo jabones y diseñando croqueras y ahora, haciendo monitos en pvc y parece que hace tanto que no escribo, que me olvidé de decir cosas entretes, esto sería como un calentamiento inicial pal próximo post, así que los dejo con alguna foto de lo que me roba el sueño y el tiempo ultimamente (y ojo, está a la venta, así que pregunte nomás)

El gmail se me pone invisible solo. ¿Cómo me verá entonces si estoy invisible?

Como que últimamente pateo la perra más seguido.
Como que últimamente tengo que dejar todo en hold.
Entraba el 16 y terminé no entrando y ahora mis días se pasan en carreras, en mails, en lobbies, en búsquedas.
Pateo la perra bien seguido y se me acaban las ideas y se me llenan los ojos de lágrimas en la micro porque quiero que se acabe luego la mala cuea.
Y dentro del torbellino él me prestó su cámara. Me dice que no sabe por qué lo hizo… Yo creo que sí.

… Después de eso, bajó el volumen del dolor y bajó también mi grado de conciencia con respecto a la realidad y el ahora dejaba de ser ahora para convertirse en una versión casi muda de una película en colores. Intenté entrar en pánico pero me resultó imposible así que hundí mis zapatillas en el agua hasta mojarme los calcetines y me dí cuenta que no me dolió la ausencia, la escasez de palabras, el exceso de culpas implantadas, la falta de protección, el constante desamor; me tiré de bruces sobre la maleza mojada de las siete de la mañana y me puse a llorar con toda la pena del mundo. Lloré sobre esa maleza de mierda, con olor a alergia, con ese rocío pegajoso que parece bilis vomitada y me pregunté si ella habría pasado por ahí durante la noche. Lloré por ella, lloré por mi y por todo lo que había pasado hasta entonces y cuando me sentí mejor, recogí mi cuerpo del suelo y me fui camino a la casa a tomar una ducha.
Ella se había ido y esta vez quizás sería yo quien la siguiera, para variar las cosas. Dos horas más tarde acompañaba al Mario que hacía un hoyo en su pared:
– Así nomás son los gatos – me dijo.
– Así nomás…

Ha sido un mes raro.
Un verano raro.
Con encuentros y desencuentros raros.
Con gente que se va a lugares raros.
Y que no es raro que no se comunique…
Con Catas, Yuyos, Kanis y Juampis que planean viajes raros en marzo.
A otros lugares raros.
Y no es raro que me duela la guata.
Y no es raro que extrañe.
No es raro que piense en la huída… siempre en la huída.
Y no es raro que me quede.
Pienso raro, siento raro.
Y el paquicefalosaurio en mi escritorio me mira y me dice: «Todo está bien».
Of diving in too deep
And possibly the complications