
Qué pena amiga mía que no pueda quererte
yo soy agua del cieno y tú agua del mar
te subes a una ola y el aire te divierte
y yo acabo hundido y no puedo escapar,
no te mezcles conmigo que no puedo besarte
porque yo ya estoy viejo y no puedo besar,
déjame que repose, no muevas tú mi río,
porque duermo tranquilo y aquí encuentro la paz,
yo ruedo en el molino, si se encuentra vacío,
tú eres el molinillo que el viento hace bailar,
no traigas tu calor a calentar mi frío
que el hielo de mi alma quizás te pueda helar.
Qué pena amiga mía que no pueda quererte
hay tanto barco hundido en el fondo del mar
y las flores profundas a veces son más bellas
porque nadie ha podido ni siquiera tocar,
tuve un amor muy joven, que marchó de mi lado
dejando cicatrices que no puedo olvidar,
no beberé tu agua, tan fresca y tan lozana,
me dejará más sed que no podré saciar,
el tiempo cuando pasa convierte el pelo en canas
y aunque lo disimules, no te cambia la edad,
a rejuvenecer no dediques las horas
aprende solamente a saber marchitar.
Qué pena amiga mía que yo no sea más joven,
porque podría quererte como no haría alguien más,
hoy te dejo mis sueños, mi paz y mi poesía
y botellas de agua que te van a atrapar,
están enamoradas por ser tan clara y limpia,
no te acerques a ellas pues te van a encerrar,
amores que se empeñan en que cambies tu vida,
son amores que ignoran lo que es la libertad.
Qué pena amiga mía que no pueda quererte.






silencio más tierno,
