
Hace a penas una semana, el calendario nos recordaba, una vez más, que había que celebrar el amor. A mí este año me ha pillado pensando muy seriamente en las relaciones de pareja y la esclerosis múltiple.
Cuando me confirmaron el diagnóstico yo tenía pareja, él sabía lo que tenía cuando empezó conmigo y no sé si por ignorancia o porque realmente no le importaba demasiado el futuro conmigo (qué es la cosa más probable) jamás dio muestras de preocupación al respecto. El caso es que llegó un momento en el que parece que mi esclerosis si le vino mal y así me lo hizo saber cuando llegaron unas vacaciones y me dijo que se iba él solo porque yo estaba enferma y no iba a aguantar tanto jaleo… (permitidme el inciso: Eduardo, primero darte las gracias por ponérmelo tan fácil demostrando que no tenías que estar en mi vida y segundo, no te deseo ningún mal pero ojalá que en otra vida te reencarnes en papel higiénico)
La cosa es que, después de eso, yo seguí mi vida sin pareja y ni ganas de tenerla nunca jamás de los jamases.
Pero el tiempo pasa y casi todo lo cura, ya sabéis. Vuelves al mercado. Miras bien el género. Pruebas algunos productos, ya sabéis, lo de siempre…
En resumen: chica conoce a chico, se gustan, salen, hacen cosas, se gustan más y ella en algún momento tiene que contarle que tiene como compañera de vida una enfermedad neurodegenerativa, de pronóstico incierto y que no tiene cura, vamos, lo normal…
Lo que ya no sé si es tan normal son todas las dudas que tengo. Aun no ha llegado el momento y, como siempre, me pongo la venda antes de hacerme la herida. Aquí me encuentro con más miedo que vergüenza porque a cualquier incógnita que se pueda tener cuando conoces a alguien le añado todos los condicionantes de la enfermedad. Pienso en su reacción, en si será lo suficientemente inteligente para valorar la persona que soy más allá de mi diagnóstico, si será lo suficientemente valiente para no acojonarse y salir corriendo a la primera de cambio, pero sobre todo si será capaz de comprometerse con todo lo que soy incluidas todas las cosas que supone tener una esclerosis múltiple.
Que si, que la teoría me la sé, que si alguien quiere estar contigo estará a pesar de cualquier cosa, que nadie sabe lo que le puede pasar en un futuro ni cómo se va a levantar mañana, pero la que tiene la enfermedad ahora y para siempre soy yo y el miedo a que vuelvan a utilizarla como excusa también es mío. Y por si aún no os habéis dado cuenta no vivimos en una película de Disney ni en un mundo teórico donde la gente hace lo que se supone que debe de hacer. Las personas tenemos miedos, nos volvemos egoístas, pensamos que las cosas no nos van pasar a nosotros y claro, así vamos por el mundo siempre resguardándonos y protegiéndonos para esquivar las posibles tormentas. Porque evitar cruzarte con la enfermedad parece que te hace inmune a ella.
En fin, que no se que me traerá el futuro, si algún día me cruzaré con alguien al que no le importe saltar sobre los charcos conmigo aunque se le mojen los pies, mientras tanto aquí seguiré yo intentando aprender a bailar bajo la lluvia…



















