Hola, Feliz Navidad a todos:
Por fin volví! Después de este largo alejamiento de los Blogs, me parece buena idea retomar un poco lo que había comenzado a hacer.
Quería comentar lo que sugiere el título de este post. Mientras estaba con las -ya muy conocidas- ajetreadas compras navideñas, llegué a la conclusión de que hemos cambiado los templos religiosos (los que sean) por los nuevos templos: los centros comerciales y los mall (a que todos ya lo sabían!).
Los villancicos, canciones navideñas y música sacra se dejaron de escuchar en la iglesias y catedrales, y ahora «decoran» los nuevos centros de culto.
Había acudido a la Catedral de Barcelona, pude ver entre fieles que iban a una escasa misa, a los padres llevando a los hijos para ver las ocas de la fuente, en el jardín del claustro, mezclados con turistas franceses o alemanes haciendo fotografías, mientras un guardia les repetía que no usaran flash, un mercado persa!
Cuando fui a una de esas hipertiendas para una compra a última hora, entre mensaje y mensaje sobre las bondades de sus productos y la empresa, se lograba escuchar fragmentos aislados e interrumpidos de algún villancico navideño.
Así estamos.